Una agenda necesaria para la CGT nacional

Editar noticia
Por: Carlos Cafure *
 
Foto: Infocamioneros

Han pasado demasiados años sin que la CGT tenga una presencia activa que gestione y logre nuevos derechos y conquistas para la clase trabajadora y los jubilados. Esto obedece a que la conducción de esta histórica central obrera se abocó durante mucho tiempo a hacer más política partidaria que política sindical.

La dirigencia al frente de la CGT demostró no estar a altura de las circunstancias y, mucho menos, merecer ocupar cargos tan importantes desde los cuales se podría haber impulsado la mejora del nivel de vida del Pueblo trabajador.

Por todo ello resulta necesario cambiar la forma en que se eligen autoridades: la existencia de triunviratos solo demostró fracaso y que se necesita un único conductor como secretario general.

Se ha conformado recientemente una nueva conducción, donde se mantienen dos dirigentes que ya estaban al frente de esta central (Héctor Daer y Carlos Acuña) y se incorporó al compañero Pablo Moyano.

Pero más allá de los apellidos, lo que se debe resaltar es que hay que exigir desde las bases de todos los sindicatos argentinos que la CGT avance en una agenda 2022 que contemple las principales problemáticas que requieren soluciones.

Puedo citar a algunas de ellas:
  • Reconversión de planes sociales en trabajo registrado. Ninguna nación del mundo puede avanzar con más planes sociales que empleo registrado. Quienes dicen ser peronistas deben luchar por devolverle la dignidad a cada argentino, exclusivamente a través del trabajo registrado y ajustado al marco legal vigente. El trabajo dignifica y le garantiza a la ciudadanía el acceso a su derecho a la movilidad social ascendente. Crear trabajo genuino para la gente hace a la justicia social.
  • Eliminar el Impuesto a las Ganancias sobre trabajadores y jubilados: no alcanza con la última modificación de la ley. Hay que terminar definitivamente con este ajuste y castigo impositivo al bolsillo del trabajador y del jubilado. El tributo debe existir, pero deben pagarlo quienes sí generan  ganancias millonarias.
  • Combatir el trabajo no registrado. Hay un número escandaloso de personas que están fuera del sistema y quienes ni siquiera cuentan con aportes jubilatorios. Es necesario articular un plan de inspecciones intensivo por parte del Ministerio de Trabajo (con la ayuda de los sindicatos) para aplicar las leyes laborales vigentes.
  • Impulsar una ley nacional contra la violencia laboral. Argentina adhirió al Convenio 190 de la OIT sobre violencia laboral, pero requiere la sanción de una ley específica en el Congreso Nacional. Muchos trabajadores se enferman y otros mueren a causa de la violencia laboral. No se puede esperar más.
  • Recuperar la cláusula gatillo en todas las negociaciones paritarias para garantizar que los salarios no pierdan contra la inflación. La cláusula de revisión demostró ser un fracaso absoluto. Urgentemente se debe recuperar esta importantísima herramienta para defender el poder adquisitivo de los activos y pasivos contra una inflación que, lejos de bajar, sigue aumentando año tras año.
  • Lograr que ningún trabajador tenga ingresos por debajo de la canasta básica total. Es inaceptable que hayan tantas actividades con ingresos tan bajos, lo cual implica otra forma de flexibilización laboral en donde se acepta por omisión que tengamos una clase trabajadora indigente. Argentina debería tener los mejores salarios de la región, por su inmenso territorio, por su baja cantidad de habitantes, por sus grandes recursos naturales y posibilidades de creación de nuevas fuentes de trabajo, entre otras cosas. Tampoco se puede permitir que quienes se han jubilado tengan ingresos de hambre. No puede haber un solo jubilado con ingresos por debajo de la canasta básica total de pasivo.
  •  Acompañar la lucha de todos los sindicatos argentinos en conflicto. Durante años fueron muchas las organizaciones sindicales que debieron luchar en soledad para reclamar y defender su convenio colectivo, los puestos de trabajo, el salario, la carrera administrativa, las jubilaciones, entre otros derechos. El problema de uno debe volver a ser el problema de todos.
  • Rechazar reformas laborales y previsionales. Eso no se logra solo con reuniones, fotos, declaraciones en medios o conferencias de prensa, sino movilizando las veces que sean necesarias en todo el territorio nacional.
  • Enfrentar todas las modalidades de flexibilización laboral (especialmente apps extranjeras). Hay actividades como los motodeliverys, taxis, y remises que no tienen apoyo y acompañamiento contundente por parte de la CGT. Estas aplicaciones extranjeras flexibilizan las condiciones laborales. Es hora de llevar adelante un plan de luchas nacional en contra de estas apps que están destruyendo el trabajo local, constituyendo un claro caso de competencia desleal que no se puede seguir consintiendo.
  • Rechazar taxativamente cualquier intento de ajuste sobre el Pueblo en general ante la eventual firma de un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional. Basta de seguir condenando a la miseria y al hambre a generaciones enteras de compatriotas.
Este año será clave para saber si la nueva conformación de la CGT está en condiciones de llevar adelante esta agenda, gestionar verdaderamente, lograr nuevos derechos y conquistas, o finalmente termina siendo más de lo mismo.

*Abogado laboralista


Compartir esta nota


El uso, difusión, reproducción, copia, reutilización y redistribución de los contenidos de este sitio son libres SOLO si se cita la fuente.