El recuerdo de Maradona como dirigente sindical

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En 1995, el astro creó una organización gremial para defender los derechos de los jugadores de fútbol.


Luego del fallecimiento de Diego Armando Maradona se multiplicaron millones de mensajes que lo recordaron en sus variadas facetas. Sin embargo, poco se ha dicho sobre el rol gremial que el astro asumió 25 años atrás cuando fue secretario general de una organización sindical mundial de futbolistas.

Transcurría la década del 90 y se encontraba en pleno auge la idea que sostenía que las ideologías habían muerto. El culto al éxito asociado al mérito individual gozaba de muy buena salud y colonizaba el sentido común. 

Sin embargo, en el ámbito del fútbol nacía una luz de esperanza de la mano de Maradona, quien en enero de 1995 enarbolaba las banderas de la organización colectiva y anunciaba la creación de un sindicato de jugadores de fútbol.

Conocida como la Asociación Internacional de Futbolistas Profesionales (AIFP), la entidad gremial daba sus primeros pasos con un solo objetivo: contrarrestar los avances y arbitrariedades de la Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA), la corporación multinacional rectora del fútbol, integrada como tal por las patronales de dicho deporte a nivel mundial.


Con la secretaría general a cargo de Maradona, la organización sindical bregaba por la ampliación de los derechos de los jugadores de fútbol, y proponía así "equilibrar" un escenario copado por la burocracia dirigencial que consumaba negocios multimillonarios sin importar la integridad de quienes desplegaban sus habilidades dentro de las canchas.

Ya en 1997, a dos años de su creación, la AIFP había logrado reunir a los más distinguidos jugadores de la época como el francés Eric Cantona, el italiano Gianluca Vialli, el holandés Ruud Gullitt, el brasilero Rai, el búlgaro Hristo Stoichkov, el chileno Iván Zamorano, el liberiano George Weah, entre muchos otros.

De hecho, en abril de ese año el sindicato fue presentado oficialmente en un partido amistoso disputado en el estadio olímpico de Montjuic, en la ciudad de Barcelona, donde un combinado de Europa se enfrentó a la selección del Resto del Mundo.

Meses antes, la organización había conseguido el apoyo del belga Jean Bosman, quien venció a la poderosa Unión de Federaciones Europeas de Fútbol (UEFA) en una batalla judicial que permitió la apertura de las ligas de la Unión Europea para los jugadores comunitarios, quienes dejaron de ocupar plaza de extranjeros.


"El sindicato no pretende oponerse porque sí a la FIFA. El principal objetivo es hacerle entender al máximo organismo del fútbol, que los futbolistas son lo más importante del espectáculo y que por tal razón deben ser escuchados cuando se organizan los campeonatos mundiales", declaraba Maradona al expresarse sobre la necesidad de que los jugadores participen en la toma de decisiones.

La AIFP también luchó para que los futbolistas percibieran un porcentaje de los onerosos contratos televisivos firmados por la dirigencia, y logró que los encuentros se disputaran en horarios que no atentaran contra la integridad física de los deportistas.

Pese a los avances, la iniciativa se fue consumiendo y debilitando hasta que finalmente sucumbió frente al lobby de las corporaciones que manejan el multimillonario negocio del fútbol. 

De igual manera, la experiencia sindical comandada por Maradona sirvió para demostrar una vez más que la organización colectiva es la base de toda conquista, aun en un círculo plagado de individualismo como el futbolístico.


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