Los sindicatos deben defender los convenios colectivos

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Con absoluta independencia política, las organizaciones gremiales de la República Argentina deben velar por las condiciones dignas de trabajo.

Foto: Noticias argentinas

Por: Carlos Cafure (abogado laboralista)

En estos últimos años, a nivel nacional y en algunas provincias, se han implementado diversas políticas de flexibilización laboral en desmedro de las condiciones dignas de trabajo y los derechos adquiridos por la clase trabajadora.

En innumerables casos, las patronales -privadas y estatales- han subordinado los convenios a la discusión paritaria, estableciendo el siguiente criterio: para acceder a la negociación salarial, primero se deben resignar conquistas obtenidas a través de la lucha. Ello, desde ya, es absolutamente descabellado.

Las paritarias son obligatorias y se deben celebrar a los fines de preservar el poder adquisitivo de los activos frente a la inflación; en tanto que los convenios colectivos de trabajo solo pueden modificarse si existe acuerdo de las partes -empleadora y sindical-. 

Igualmente, es pertinente aclarar que cualquier modificación que pudiesen sufrir los convenios, conforme el principio de progresividad laboral, debe generar avances y no retrocesos en materia de derechos. Por tal motivo, nunca se pueden suprimir o eliminar lo adquirido.

Es por ello que ningún sindicato debe permitir -por acción ni tampoco por omisión-, que se flexibilicen las condiciones laborales de quienes representan. Las organizaciones gremiales no existen para ser complacientes con la parte empleadora o con gobiernos de turno.

Las conducciones de los sindicatos solo se deben a sus afiliados. Y son las bases las que deben exigir a sus dirigentes que estén a la altura de las circunstancias.

Toda organización representantiva de los trabajadores siempre debe abrir puertas, promover el diálogo, pero anteponiendo los intereses de la clase.

Nunca se debe caer en la trampa de reglamentar artículos de los convenios colectivos de trabajo, pues en muchos casos eso significa aplicar una flexibilización encubierta.

Es una obligación de todas las organizaciones sindicales, mostrar contundencia en ese sentido y, sobre todo, brindar transparencia en el accionar.

Los convenios deben ser defendidos siempre, sin excusas ni titubeos. No hay razón para permitir reformas laborales.

La dirigencia -política y sindical- actual deberá demostrar si está o no a la altura, sin vacilaciones: defienden los derechos de las bases o se protegen otros intereses.


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